Hierro bisglicinato: por qué causa menos molestias que el sulfato ferroso
25 de septiembre de 2026
El hierro es necesario para formar hemoglobina, la proteína que transporta oxígeno en la sangre. Cuando falta, aparece la anemia por deficiencia de hierro: cansancio, palidez, falta de aire al hacer esfuerzo y menor rendimiento. En México, la ENSANUT reporta de forma consistente anemia en niños pequeños y en mujeres en edad reproductiva, sobre todo durante el embarazo.
El problema es que muchas personas abandonan el tratamiento con hierro por sus efectos secundarios. Ahí es donde la forma del hierro importa.
El sulfato ferroso: eficaz, pero difícil de tolerar
El sulfato ferroso es la forma más barata y la más usada. Funciona, pero en el intestino libera hierro en forma iónica que puede irritar la mucosa y generar estrés oxidativo. El resultado son molestias frecuentes: náusea, dolor abdominal, estreñimiento, heces oscuras y sabor metálico. Además, ese hierro libre se une con facilidad a fitatos (cereales, leguminosas) y taninos (café, té), lo que reduce la cantidad que realmente se absorbe.
Qué cambia con el bisglicinato
En el bisglicinato ferroso, cada átomo de hierro está unido a dos moléculas del aminoácido glicina, formando un quelato. Esa estructura tiene varias consecuencias:
- Menos hierro libre en el intestino. El mineral queda protegido dentro del quelato, lo que reduce la irritación directa de la mucosa.
- Menos interferencia de la dieta. Los fitatos y taninos lo bloquean en menor medida que al sulfato.
- Buena absorción con dosis más bajas. Estudios en embarazadas han mostrado que dosis menores de bisglicinato logran resultados comparables en hemoglobina y ferritina a dosis mayores de sulfato ferroso.
- Mejor tolerancia. Revisiones sistemáticas reportan menos efectos gastrointestinales con bisglicinato, lo que se traduce en mejor apego al tratamiento.
Un suplemento que se tolera bien es un suplemento que se toma todos los días, y eso es lo que corrige la deficiencia.
Cómo tomar hierro correctamente
- Acompáñalo con vitamina C. Un jugo de naranja o una fuente de vitamina C mejora la absorción.
- Sepáralo del café, té y lácteos. Deja al menos dos horas entre el hierro y estos alimentos o suplementos de calcio.
- Sé constante. Reponer las reservas de hierro toma semanas o meses; tu médico puede darte seguimiento con hemoglobina y ferritina.
- No te suplementes sin diagnóstico. El exceso de hierro se acumula y puede dañar órganos. Personas con hemocromatosis no deben tomarlo.
- Guárdalo lejos de niños. La intoxicación por hierro es una emergencia en menores.
Si tienes síntomas de anemia, lo primero es un análisis de sangre que confirme la causa. A partir de ahí, elegir una forma bien tolerada como el hierro bisglicinato facilita completar el tratamiento.
Los suplementos no son medicamentos.